Existen edificios singulares que siempre llaman la atención para vivir: faros, graneros, cabañas, castillos (por qué no…). Pero sin duda uno de los más llamativos son los molinos. ¿Qué ventajas e inconvenientes tienen estas construcciones? Hoy repasamos la dificultad de vivir en un molino.

Un espectáculo por fuera

exterior del molino

Para este análisis he tomado como modelo el hogar donde pasó su infancia James Blunt, el cantante británico. Está situado en Norfolk, un condado al este de Inglaterra, y ha sido reconvertido en un hotel.

Los molinos son como las norias: por mucho que estemos acostumbrados a su presencia, no podemos dejar de mirarlas. Tal vez sea por el giro hipnótico de las aspas…

Lo cierto es que la configuración exterior del molino es perfecta, con su casona adosada y orientada al sur (a su vez protegida del frío por el propio molino), su gran balcón circular y su imponente rotor. Apenas importa el estado de la fachada: si está restaurada puede lucir espectacular, pero si está envejecida es más auténtica.

Cómo decorar un molino por dentro

dormitorio en el molino

La mayor dificultad de vivir en un molino es cómo adaptar ese espacio tan particular a las necesidades cotidianas. ¿Cómo puede estructurarse un hogar en un edificio que está pensado para realizar labores artesanales?

En este caso se ha optado por mantener un estilo lo más funcional posible en el sentido clásico del término: habitaciones bien definidas que solo se atreven a abrirse a conceptos más versátiles en uno de los dormitorios, provisto de un segundo con una barandilla al borde de la chimenea.

Como puede apreciarse en las fotografías, la decoración es de tipo rústica y la presencia de la madera (en muebles, encimeras, puertas, revestimientos…) es muy importante.

Hasta aquí, todo correcto. Ahora viene lo malo.

Cómo no decorar un molino por dentro

sala de estar en el molino

El problema de la decoración rústica es que es muy fácil caer en lo rancio. Dotar a las estancias de según qué alfombras, tapizados y pintura puede hacer que el ambiente campestre se sienta simplemente desfasado.

El estilo rústico puede resultar muy acogedor si se sabe aplicarlo. Una regla básica es no sobrecargar. Cuando uno entra en una casa abarrotada de relieves en madera, mimbres, telas y artefactos antiguos, puede sentirse más en la casa del abuelo que en la propia.

El popurrí de antigüedad no ayuda, como tampoco ayuda que los espacios no se perciban útiles. Los muebles no deben estorbar (¡cuidado con tropezar con ese sillón o ese baúl!) y deben percibirse cómodos. ¿Cuánto aguantará tu espalda en esas sillas o en esos cabeceros de hierro o madera?

otro dormitorio en el molino

Jaime el Tuerto: «Hace años me compré una casa rural en Guadalajara y decidí decorarla de manera rústica. No me quedó nada mal, pero cometí un error gravísimo: muebles duros y puntiagudos. Han hecho que tenga resentimiento hacia mi propia casa».

Otros aspectos que considero definitivos para la valoración final son la luz y los suelos. La luz no se aprovecha lo suficiente: las habitaciones son bastante sombrías, y en Inglaterra no hay mucho sol precisamente; y las moquetas, aunque son aislantes, siguen siendo el elemento más antihigiénico y antiestético que puede existir. Para colmo, hay habitaciones con moqueta y alfombra.

cuarto de baño en el molino
Un cuadro de un molino enfrente del váter para recordarte que estás en un molino.

En definitiva, este molino sería un buen lugar para vivir si se hubiese decorado con más estilo y se eliminaran elementos tan british como las moquetas. Pero bueno: siempre puedes desembolsar los 3,2 millones de euros que cuesta y practicarle una buena reforma.

5.8
Score

Pros

  • Aprovecha elementos antiguos para darle encanto.
  • ¡Es un molino!

Cons

  • El precio
  • Dicen que por las noches aparece el fantasma de James Blunt y te canta «You're Beautiful»
Fealdad
9
Torpeza
9
Inconsistencia
3
Originalidad
5
No tiene arreglo
3

Final Verdict

Bonito por fuera pero horrible por dentro. Goodbye my lover!